Los eurodiputados también se han llevado su correspondiente bofetada en la caza de brujas que, desde los mentideros políticos, pretende poner nombre y apellidos a los culpables de la crisis económica. A ellos se les acusa de decisiones políticas poco meditadas que han favorecido la hecatombe del mercado financiero, de que han hecho la vista gorda ante la proliferación de paraísos fiscales.