"Nuestro futuro como país está en la excelencia de nuestras propias empresas"
Tetex Canarias SA es una empresa textil tinerfeña con 28 años de experiencia en la confección de uniformes deportivos de diferentes instituciones y colectivos (colegios, clubes, etc.), los cuales constituían su principal mercado final. Llegaban hasta ellos a través de un canal comercial compuesto por minoristas, principalmente tiendas, grandes almacenes y cadenas deportivas.
La empresa pertenece al colectivo Tenerife Moda, puesto en marcha por el Cabildo de Tenerife para el apoyo al sector textil.
Recientemente ha sido galardonada con el premio Excelencia Empresarial a la mejor pequeña y mediana empresa industrial de Canarias.
Tetex dispone de un centro especial de empleo para discapacitados, ha forjado una alianza con una red de autónomos que le prestan servidos de fabricación y utiliza tecnologías novedosas para la personalización de sus productos, así como para la fabricación de prendas sin costuras.
Dispone de los certificados ISO 9001 e ISO 14001. En el caso de la certificación medioambiental, Tetex Canarias reafirma sus compromiso con el cuidado del entorno a través de la gestión adecuada de los residuos que genera, a la vez que se compromete a minimizar el uso de productos nocivos y a utilizar las materias primas lo más ecológicas posible.
Tetex Canarias, que este año celebra su 28 aniversario, exporta sus productos a toda Europa, Japón y, recientemente, ha conseguido atraer la atención del mercado ruso y comercializar en ese país sus prendas destinadas al público infantil.
Irene Pérez, directora comercial de Tetex SA, nos cuenta su experiencia en el esfuerzo de esta empresa en la mejora de sus productos y servicios, y en su apuesta por la gestión sostenible y de calidad.
¿En qué momento y por qué motivo se inicia la apuesta por la sostenibilidad a través de la implantación y las certificaciones de calidad y medioambientales?
Nosotros comenzamos con este proceso hace aproximadamente 6 años, cuando en nuestra asistencia a ferias internacionales nos dimos cuenta que necesitábamos un respaldo de calidad en nuestros productos a la vez que una reestructuración interna de la empresa para poder crecer y adaptarnos al mercado.
De algún modo, visualizamos un poco la crisis que se presentaba, quizás por experiencias de nuestra directiva en mercados americanos, donde ya se había presentado a mediados de los ochenta una crisis similar por la participación de Asia en el mercado de la confección. Así que, como comenzó antes en América que aquí, nos adelantamos un poco a eso.
Cada vez que íbamos a una feria los compradores extranjeros nos preguntaban si teníamos certificación. Nosotros contestábamos que no, aunque nuestras medidas de calidad eran bastantes exigentes; es decir, teníamos una garantía como marca pero no teníamos la certificación. Nosotros mismos internamente sabíamos que nos faltaba algo y entonces comenzamos el proceso hacia la certificación de la ISO 9001. Pero más que como un proceso para obtener un certificado fue un proceso interno de educación y de cambio de actitud dentro de la empresa, porque siempre fuimos conscientes de que hacia falta adaptar la organización a nuestra clientela para que se sintiera satisfecha de lo que estaba recibiendo.
¿Qué beneficios percibe usted que se encuentran asociados a las certificaciones obtenidas?
El principal es el cambio de mentalidad de nuestro equipo humano y su integración en la empresa. La organización de nuestros procesos de trabajo ha derivado en la creación de grupos de trabajo de I+D+I, en los cuales todo el personal, independientemente de su categoría laboral o nivel de estudios, participa y es capaz de solucionar problemas, a los cuales habías dado miles de vueltas sin resolverlo.
Así pues, el integrarnos como equipo de trabajo, el compenetrarnos con la empresa y sentirla como si fuera nuestra… ha sido como una magia dentro de ella que te lo trae la calidad.
El perseguir la calidad y el que de tus prendas digan que son perfectas te crea como un orgullo de conciencia empresarial, que hace que cada vez sea mayor la implicación de todos en todos los procesos. Por ejemplo yo, como directora comercial, no tengo nada que ver con el área de confección, pero, sin embargo, paso y me gusta ver cómo están confeccionando las prendas y comento “pues qué bien hecha ésta” o “mira qué lindo este diseño”. No es funcionalmente mi área, pero se siente la satisfacción de ver el trabajo bien hecho.
Respecto a la certificación ISO 14001, está más en manos de la gente de producción. Tenemos un responsable que es el que se preocupa que todo este tema. En este caso, el motivo de que decidiéramos apostar por este esquema se debe a nuestro socio fundador, que se llama Jorge Sagrera, que siempre ha sido muy pro-ecologista desde sus comienzos. Así, si revisas etiquetas nuestras de hace 20 años todas dicen “Salvad el mar”.
Su mentalidad de vivir en una isla lo ha concienciado en todo lo referido a la protección del medio ambiente y eso nos lo ha inculcado desde siempre. Hemos tratado ser, desde nuestra ignorancia en su momento, antes de tener la certificación, bastante cuidadosos con el entorno, siempre buscando tejidos, sobre todo a nivel de colegios, que se adapten, que garanticen el cuidado de la piel de los niños, con tintes medidos y testados con tejidos de control de calidad, etc. Nosotros el 98 % de los tejidos que utilizamos son españoles, de fábricas que tienen certificaciones también. Siempre hemos valorado la parte ecológica de nuestro producto, así como el cuidado al medio ambiente dentro de nuestra empresa.
Desde que yo recuerdo, e incluso antes de la certificación, hemos reciclado, hemos tenido los residuos de papel por un lado y siempre hemos hecho esto, por lo que ha sido sencilla la implantación de esta norma, ya había una cultura educativa dentro de la formación de empresa en estos aspectos.
¿Cuáles fueron las principales dificultades o inconvenientes que se encontraron en el proceso de implantación?
Las principales han sido las humanas, ya que cuesta cambiar cuando tienes un patrón establecido y, sobre todo, porque somos personas que llevamos en la empresa muchos años. Por poner un ejemplo, hay directores de área que pueden llevar 28 o 29 años, desde la fundación de la empresa. De repente, cambiar una estructura y cuestionarte si lo estás haciendo bien o lo estás haciendo mal, o que a través de un valor indicativo en una estadística te digan que el trabajo que estás haciendo no es el correcto cuando te ha funcionado durante 20 años, es complicado.
Es necesario abrir tu mente en ese sentido, para irte concienciando sobre lo que es un ritmo de un control de calidad y un proceso de calidad.
Después, cuando lo consigues, es muy fácil, porque te gusta y son retos nuevos que se presentan y cada vez vas exigiendo más, cada vez quieres evaluar más los procesos, cada vez hay más comunicación.
Yo te puedo hablar de hace 9 años, cuando era impensable que la directora de producción, la directora técnica y la directora comercial nos sentáramos en una mesa de trabajo y hoy en día es habitual hacerlo todas las semanas y todos contamos los problemas, compartimos, tenemos divergencias, tratamos de resolverlas y nos ponemos en el lugar de los demás. Eso ha generado un flujo de información y un flujo de trabajo más equilibrado, ha rentabilizado nuestro potencial y, en definitiva, ha sido una herramienta para nosotros muy importante.
¿En un futuro próximo se han planteado ir hacia otros esquemas de certificación o profundizar en otras áreas de mejora?
Si, actualmente venimos desarrollando proyectos de mejora, quizás no de certificación, pero si un proyecto de I+D+I que creemos que será lo que nos dará más permanencia en el mercado, en esta guerra tan grande que hay a nivel de Europa. Se trata de personalizarnos al detalle, y lo hemos conseguido, desarrollando un proyecto de sublimación a través de una inversión en maquinaria que hemos adaptado a nuestro proceso industrial.
En esto hemos sido pioneros y hemos conseguido uno de los premios a la excelencia empresarial, tras un periodo complicado de estudios de adaptación de tejidos a la nueva maquinaria, nuevas adaptaciones de patrones, mediciones, readaptación de procesos industriales para poder conseguir costes y precios competitivos, etc. Pero por fin hoy estamos dentro de los procesos de sublimación y personalización al detalle. Así pues, ya estamos capacitados para hacer, por ejemplo, uniformes deportivos para equipos de fútbol u otros deportes, con las impresiones personales y de identidad que solicite el cliente, como lo hacen las grandes marcas a nivel profesional para los grandes equipos.
Otra actuación de la empresa, en la cual deseamos continuar dentro de nuestra responsabilidad social y madurez empresarial, se trata de lo que yo denomino como “nuestro semillero”. Me refiero al Centro Especial de Empleo, que nos enorgullece a todos enormemente, a la vez que nos aporta energía vital. Estos chicos y chicas son parte nuestra, en el sentido de que necesitamos diariamente saludarlos, ver cómo luchan, cómo se exigen y cómo dan lo mejor de sí. Ha sido para nosotros un estímulo enorme ver como personas con una discapacidad se superan y aprenden, llegando a ser hasta mejores que muchos que tienen todos sus sentidos. Es de admirar y le da a la empresa esa energía de tirar para adelante y ese es el ambiente de Tetex. Cuando entras, se respira, se nota que la gente quiere a la empresa y ese es su éxito principal: su personal.
Un premio de la Excelencia Empresarial de Canarias ¿qué supone para Tetex?
Respecto a este premio, me gustaría contar cómo sucedió todo y las anécdotas del momento del premio. Cuando nos llega la invitación mediante una solicitud del Gobierno de Canarias, la directora de Administración y la asistente administrativa empiezan a cumplimentar el formulario. Nos pareció lo correcto participar en un premio de nuestro gobierno y responder como empresa canaria, en la cual han creído e invertido sus socios fundadores catalanes, que llevan 28 años viniendo semanalmente.
Yo me encontraba de vacaciones y, cuando me incorporé, me lo pasan para revisarlo y terminar con el formulario. En ese momento dije: “¡Lo vamos a hacer y lo vamos a ganar!”. Algunos de mis compañeros reticentes me miraban y comentaban: “Tú vives en los mundos de yupi”. Lo comento porque es importante ver como a veces no nos sabemos dar el valor que tenemos.
Posteriormente atendimos la auditoría de Aenor y recibimos una invitación para asistir al acto organizado para la entrega de los premios. Casualmente el acto coincidía con una visita de nuestro socio fundador y confirmó su asistencia y la mía.
Cuando terminaron las nominaciones y nos nombraron como premio a la Excelencia como pequeña empresa industrial, comenzaron a bajarme las lágrimas porque sentí un reconocimiento al esfuerzo de los fundadores, de los socios que han creído en la empresa y de su personal que día a día se deja la piel por ella. Y creo que sí, que nos lo merecíamos de verdad, por la lucha, por sobrevivir y seguir invirtiendo en tiempos de crisis cuando muchas empresas textiles desde hace muchos años han tirado la toalla. Considero loable nuestra labor.
¿Qué les recomendarías a otras empresas, desde tu experiencia, para que introdujeran cambios y se dirijan hacia la excelencia, hacia la mejora, hacia la implantación de modelos de gestión orientados fundamentalmente al cliente?
Yo me iría quizás a los años 60 o 70, cuando España era reconocida. Y te lo digo personalmente porque me crié fuera; aún siendo canaria me crié fuera de mi tierra, entonces tuve la experiencia de ver lo que era marca España en su momento desde fuera.
Recuerdo que tu comprabas lencería, comprabas artículos del hogar y era una referencia: es español, es bueno. Era nuestra etiqueta. Con la globalización fuimos al low cost, a la pelea de bajar precios, de ganar más dinero y nos olvidamos de lo que era la calidad de nuestros propios productos. Pasamos a simplemente tratar de producir cantidad porque había mucha demanda y hacer dinero. Se olvidó y se perdió toda la estructura de lo que era la calidad en el país. Es ahora cuando la crisis hace que se fortalezcan las empresas que puedan ver que, definitivamente, hay que cambiar para tener cánones, certificaciones y controles de calidad de nuestros productos para dar una garantía al extranjero y al comprador internacional de que están comprando un producto asequible con una calidad extrema que otros países competidores no pueden ofrecer.
Creo que nuestro futuro como país está en la excelencia de nuestras propias empresas y que debemos volver a serlo. Y eso no lo logras sin la ayuda de una certificación que te permita acreditar y garantizar la calidad de tus productos.
Para finalizar, ¿deseas comentarnos alguna otra cosa?
Nada más que agradecer tu atención, interés en nosotros y orgullosa de colaborar con este proyecto del Cabildo de Tenerife.