El grupo suizo de alimentación Nestlé apunta a Alemania con el dedo acusador. Después de realizar pruebas genéticas en los dos productos de pasta precocinados, en los que se detectó más de un 1% de presencia fraudulenta de carne de caballo en lugar del componente etiquetado, que era ternera, ha hecho público que el proveedor que sirvió la carne para su fabricación es una empresa alemana con la que ha paralizado todos los pedidos.