Tras la crisis de la Encefalopatía Espongiforme Bovina (EEB) ocurrida en el año 2000, la Comisión Europea (CE) estableció una serie de normativas dirigida a asegurar la producción de alimentos su seguridad alimentaria, calidad y trazabilidad en todo momento para los alimentos producidos en todo el territorio de la Unión.
A partir de entonces, desde Bruselas se cambió la legislación endureciendo la normativa general para la industria agroalimentaria, y posteriormente específicamente para cada uno de los sectores que la componen, entre los que se encuentran el de la panadería, pastelería y bollería.