Las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) consumen energía además de ayudar a ahorrarla. Por tanto, si se incrementara su eficiencia energética, se conseguirían nuevos ahorros y se reducirían las emisiones de dióxido de carbono (CO2). Por medio de un proyecto financiado con fondos europeos se ha desarrollado un aplicación complementaria para centros de procesamiento de datos (CPD) que consolida la carga de trabajo de varios servidores y desactiva las máquinas paradas para ahorrar energía.