La producción mundial de alimentos ocupa un 25 % de toda la tierra habitable y es responsable del 70 % del consumo de agua dulce, el 80 % de la deforestación y el 30 % de las emisiones de gases de efecto invernadero, por lo que es importante que hagamos es lo más eficiente posible. El uso de las normas ISO aumenta la eficiencia y ayuda a reducir el desperdicio innecesario mediante la armonización de los requisitos y la optimización de los procesos de producción.