El Gobierno del primer ministro Enrico Letta tiene desde este martes una nueva arma contra el fraude fiscal en Italia: el rentómetro o gastómetro. Un sistema informático que cruza datos de los gastos que un contribuyente hace cada año, deduce cuál debería ser su renta y la compara con su renta declarada al fisco.
“Si hay una diferencia inferior al 20% entre gastos e ingresos declarados no hay ningún problema. Si resulta ser superior, significa que estamos ante un posible defraudador”, dice Mazzei. “El contribuyente es citado y puede justificar la diferencia si puede demostrar que se compró un yate porque ganó a la lotería o porque su abuela le prestó dinero. Pero si no puede, se le aplicarán nuevos controles”.