Varias compañías tecnológicas experimentan en las calles de Londres la forma de crear un sistema de publicidad personalizada que presente a los transeúntes anuncios basados en sus hábitos, como ya es habitual al navegar por internet.
En un futuro cercano, cuando un individuo pase frente al escaparate de una tienda de ropa verá ofertas de camisas similares a las que suele comprar o bien se encontrará con el anuncio de una versión gigante del menú que pide habitualmente al entrar en un restaurante de comida rápida.