Expertos de los Estados miembros han pactado realizar una segunda ronda de test de ADN en base a la recomendación de la Comisión Europea con el objetivo de comprobar si persiste el fraude a raíz del escándalo de la carne de caballo vendida en productos transformados y etiquetados como vacuno como lasañas y albóndigas, que afectó el año pasado a prácticamente todos los países y fue detectado primero por Irlanda.
Al igual que la última vez, el Ejecutivo comunitario ha recomendado a España realizar test en un total de 150 análisis, el máximo asignado, determinado en función del peso del mercado cárnico en cada uno de los países. Francia, Reino Unido e Italia también tendrán que hacer el máximo de 150.