La acuicultura puede contribuir al objetivo global de reducir la diferencia entre el consumo y la producción de productos de la pesca, de forma sostenible desde el punto de vista medioambiental, social y económico. A tal fin, se insta a cada Estado miembro a que indique en el plan nacional plurianual su propio objetivo de crecimiento de la acuicultura (volumen y valor) durante el período abarcado por el plan.