Cuando hablamos de telecomunicaciones, hablamos de nuevas tecnologías. Y cuando hablamos de nuevas tecnologías, nos vienen a la cabeza los beneficios que éstas nos aportan, como el de poder estar conectados con el mundo (con la magnitud que ello conlleva). Sin embargo, no todo siempre es del color de rosa que deseamos. Aparecen pequeños matices que nos generan gastos, que aunque pequeños algunos, suponen un montante importante a final de año.