Desde hace algunos años, muchas entidades comercializan para todos sus clientes las llamadas tarjetas revolving. Estas herramientas son un método de financiación de compras que obligan a sus usuarios a aplazar todos los pagos que realicen con ellas.
En este sentido, son similares a las tarjetas de crédito, ya que permiten pagar a plazos y hacer uso del crédito disponible, pero también a los créditos, ya que a medida que se salda la deuda el dinero vuelve a estar disponible para que el titular de la tarjeta pueda hacer uso de él.
Dicho esto, es importante tener en cuenta que las revolving tienen características que las hacen inadecuadas para un uso habitual, e incluso para aquellas personas que tienen problemas para manejar su dinero de forma responsable.