Ricas en azúcares y muy pobres desde el punto de vista nutricional, las golosinas deben ocupar un lugar ocasional, casi anecdótico, en la dieta de los niños. Junto con la bollería industrial y las bebidas azucaradas, las golosinas, gominolas, chucherías y caramelos no deben formar parte de la alimentación habitual, ya que existe una clara relación entre el consumo de azúcar, el aumento de peso y la caries dental. Pero, entre las muchas ofertas que figuran en el mercado, hay unas gominolas que contienen zumo de frutas. ¿Son más sanas que las otras? ¿Tienen un mejor perfil nutricional? En el siguiente artículo se abordan estas y otras cuestiones.