Fausto, el hijo de Carmen, es celíaco. Él, al igual que el 1% de los europeos, tiene intolerancia al gluten del trigo, la cebada y el centeno. Una condición que, tal y como explican los afectados, no es una moda, sino un problema.
Los síntomas difieren en función de la edad. En la adolescencia pueden manifestar dolores abdominales y problemas en el desarrollo y el crecimiento de los niños, pero en la edad adulta las afecciones se incrementan y el diagnóstico se puede confundir con el de otras enfermedades crónicas. Aparecen depresiones, osteoporosis, abortos o, en casos extremos, cáncer digestivo