La debacle financiera reveló que la ignorancia era un mal extendido entre los inversores minoristas, desconocedores en más casos de los deseables de las verdaderas implicaciones de los productos contratados. Y ante esa evidencia, las autoridades europeas se han decidido a acabar con la epidemia. Aunque eso conlleve adentrarse en terrenos no explorados hasta ahora.
Entre las misiones cardinales de la etapa postcrisis, la Comisión Europea se ha propuesto mejorar la información dada al cliente para minimizar daños y desengaños, y de paso ayudar a recuperar la confianza en la industria. La reciente regulación sobre productos de inversión minorista empaquetados y basados en seguros (Packaged Retail and Insurance based Investment Products, PRIIP) es uno de los máximos exponentes de ese nuevo y prioritario enfoque de protección al consumidor.