Nueva York se ha incorporado a la lista de ciudades que prohíben el poliestireno. Son ya más de cien poblaciones norteamericanas las que se suman a la medida, mientras que su uso está en plena controversia en ciudades como Toronto y París.
El poliestireno es el cuarto plástico con más consumo, por detrás de otro más frecuentes como el PVC. En nuestra vida diaria lo encontramos en platos o rellenos de embalaje, pero su utilización más frecuente es la de las bandejas que se llenan de comida fresca. Su uso está muy extendido por su ligereza, resistencia y su potencia como aislante térmico.