El sector financiero experimenta el mayor avance desde la crisis.
Recuperar la confianza de la sociedad es uno de los principales desafíos que encara la banca para garantizar su sostenibilidad. Tanto bancos como autoridades coinciden en el diagnóstico: son conscientes de que cultivar relaciones duraderas con los clientes es la mejor vía para asentar la venta de productos cruzados y de esta forma consolidar los ingresos futuros, así como para evitar los costes por demandas o litigios.
La confianza del consumidor en la banca se deterioró gravemente en la última crisis financiera internacional, jalonada de abusos a los clientes. Desde entonces, el sector financiero permanece en el puesto de cola del ránking de confianza del conjunto de los principales sectores económicos. Así se desprende de la última edición del barómetro de confianza elaborado por la consultora Edelman, que arroja datos negativos para la banca, pero también esperanzadores.