Las entidades financieras han empezado a tomar medidas para evitar que el continuado descenso del euríbor acabe obligándolas a pagar intereses a sus clientes por las hipotecas que les han concedido, una situación que consideran "absurda" pero que está más cerca de ser realidad desde que este indicador entró en terreno negativo el mes pasado, cuando cerró en el –0,008%. Ante la imposibilidad de cambiar las condiciones de los préstamos que ya están firmados –en los que el sector asume que habrá reclamaciones judiciales si los tipos sigue cayendo–, de momento han optado por asegurarse de que las cosas quedan claras en los nuevos créditos que otorgan, en los que se empiezan a incluir cláusulas para especificar que, aunque el descenso del euríbor se coma todo el diferencial, el interés será como mínimo de cero. Es decir, que en ningún caso será la entidad la que pague al cliente.