La presencia de alimentos como frutas y hortalizas ya listos para consumir es algo habitual. Se trata de un sector, el de la IV gama, que ha experimentado un auge importante en los últimos años gracias a sus particularidades: no precisan ningún tratamiento antes de comerlas, ni siquiera lavarlas, se envasan de manera que conservan todas sus propiedades y el producto que se adquiere es fresco. En la mayoría de los casos se presentan en envases como bolsas, bandejas o tarrinas y tienen una vida útil de unos siete días. Este tipo de producto tiene una necesidad específica: la temperatura. El artículo explica en qué consiste este formato y qué precauciones debe tener el consumidor.