Alimentarnos puede nutrirnos saludablemente o puede enfermarnos si no se respetan unas recomendaciones de higiene y conservación mínimas, junto a la responsabilidad y coherencia ante lo que vamos a servir en la mesa, advierte la bióloga Maite Hernández Alvárez, del Colegio Oficial de Biólogos de Canarias.
En esta época del año existen más peligros acechando en las comidas del chiringuito de playa, el restaurante, la cafetería o el campamento de verano. "Esto ocurre porque las bacterias pueden pasar de ser esos vecinos con los que colaboramos y que nos prestan su ayuda a ser agentes patógenos que nos pueden arruinar las vacaciones e incluso hacer peligrar seriamente la salud, según el grupo de población al que ataquen", explica la bióloga.