La creencia de que la calidad del agua mineral es superior a la del grifo está muy extendida en España, el sexto mercado en cuanto a mayor consumo de agua embotellada.
Esta percepción puede explicarse por cómo presentan las empresas las cualidades «milagrosas» del agua mineral. Los reclamos como «suave y refrescante» en la etiqueta, que no aportan información relevante, o el anuncio de propiedades nutricionales que magnifican el producto, hacen pensar que se trata de un tipo de agua de calidad y fuera de todo peligro.
Pero la realidad es que los casos de contaminación en el agua se han dado tanto en la embotellada como en la corriente.