Los tatuajes están de moda. Unos 60 millones de europeos los llevan. Desde 2003, el porcentaje ha aumentado un 7%. Esta creciente popularidad ha llevado a la Comisión Europea a preguntarse si la legislación actual es suficiente para garantizar la seguridad de aquellos que deciden marcar su piel con tinta. Por este motivo, la Comisión encargó un estudio al Joint Research Centre (JRC) y los resultados, que se acaban de publicar, apuntan a que existe un desconocimiento generalizado en todo lo relacionado con las tintas empleadas en los tatuajes. No existen estudios acerca de cómo la tinta se degrada bajo la piel, ni los efectos que esta degradación puede provocar. Tampoco existe un control suficiente en la fabricación de las tintas y los ingredientes empleados, y además, muchas de las tintas utilizadas en los tatuajes no están fabricadas para ello.