Si en la elaboración de un alimento no se añaden azúcares como el monosacárido (fructosa, glucosa, etc.), el disacárido (sacarosa, lactosa, etc.) o ningún alimento utilizado por sus propiedades edulcorantes (zumo concentrado, jarabe, miel...), la legislación permite que en el etiquetado se lea solamente: contiene azúcares naturalmente presentes. Esto es casi como no decir nada, porque pongamos que nos comemos un yogur natural de cualquier marca. Si leemos su información nutricional sabremos que por un yogur de 125 g, nos estamos comiendo 4,9 g de azúcares inherentes al producto. Lo que no sabrás, porque no te lo dicen, es que ese azúcar es lactosa y está naturalmente presente en la leche.