Los centros escolares se han convertido en los últimos años en el principal suministrador en la recogida de los tapones solidarios. En casa, los niños son los principales recolectores de las tapas de plástico de las botellas de agua o tetrabrick. Mientras que, antes, estos elementos iban junto al resto del recipiente al contenedor amarillo para su reciclaje, ahora las tapas se separan, cumpliendo así, no solo una función ambiental y generando valor económico por sí solo, sino que también ayuda a que muchas personas puedan alcanzar sus necesidades como sillas de ruedas, ascensores, prótesis u operaciones médicas.