Los turistas del Reino Unido, el primer mercado de Canarias, tendrán que pensárselo dos veces a partir de ahora si quieren presentar una reclamación falsa por intoxicación alimentaria al establecimiento hotelero donde pasaron sus vacaciones. Y es que los empresarios han empezado a tomar medidas para intentar paliar este fraude que solo en Tenerife ya ha costado a los hoteleros más de siete millones de euros en indemnizaciones y cerca de 60 millones en todo el territorio nacional.
El negocio ha llegado a ser tan redondo que en el último año las denuncias de turistas británicos se han incrementado el 700%, lo que ha llevado a los empresarios turísticos a tomar medidas de defensa ante un posible repunte de reclamaciones también este año.