No resulta fácil hablar de los edulcorantes artificiales sin levantar cierta polvareda. En los últimos años ha habido una explosión en el interés por la nutrición, miles de estudios científicos, y aún muchos más artículos sensacionalistas que todos conocemos con mensajes en tonos blanco y negro: "El café es bueno", "La leche es mala", "El vino es bueno", "Ahora el café es malo otra vez".
A la pobreza de la información en los medios generalistas se suma la desinformación en redes sociales, con artículos, memes o vídeos que te cuentan con el mismo desahogo que frotarse con limón cura el cáncer y que la coca cola light te provocará tres tipos de tumores distintos. Los edulcorantes artificiales son a menudo protagonistas de estos bulos, especialmente ahora, cuando la sociedad se da al fin cuenta de que el azúcar en la dieta está provocando enfermedades.