La Nasa tenía un problema que resolver: simular las condiciones de altísimas temperaturas que soportan los cohetes cuando salen y entran en la atmósfera, para poder observar el comportamiento de los materiales en estas circunstancias. Con este objetivo, un grupo de investigadores de la agencia espacial desarrollaron la tecnología de Plasma, que logra temperaturas de hasta 3.000 grados, a las que se descomponen las moléculas.
Fuente: Difusión tecnológica.