De acuerdo con Greenpeace, la producción mundial de plásticos aumentó un 50% entre 2002 y 2013 y, por tanto, también los residuos plásticos, que ya suponen entre el 60 y el 80% de todos los desechos marinos.
Por ello, la Unión Europea, a través de la nueva Directiva de Residuos y la Directiva de Envases y Residuos de Envases (en proceso de revisión dentro del Plan de Acción de Economía Circular de la UE) tiene la oportunidad de tomar medidas para reducir en origen los residuos plásticos que contaminan los mares y océanos.