La Organización de Consumidores (OCU) llevó a cabo este estudio adquiriendo los productos en tiendas, como los hubiera comprado cualquier consumidor. Los análisis se han hecho en laboratorios independientes siguiendo las indicaciones de expertos.
Se ha valorado el etiquetado, la composición nutricional y el contenido en fermentos de cada yogur. Además, se ha analizado la higiene de cada producto, y también se ha dado una valoración a la degustación, realizada por un panel de expertos que valoran aspecto general, color, aroma, sabor y textura.