Son las reinas de toda dieta saludable que se precie. Comer más fruta y verdura es un mantra que casi nos recordamos a diario. Y es que sus beneficios no son para menos. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se estima que cada año podrían salvarse 1,7 millones de vidas si se aumentase el consumo mundial estos productos vegetales.
Uno de los informes de la OMS elaborado en colaboración con la FAO, recomienda que se consuma un mínimo de 400 gramos de frutas y verduras (excluidas las patatas y otros tubérculos) con el fin de nutrirnos adecuadamente y prevenir enfermedades como las cardiopatías, el cáncer, la diabetes o la obesidad.
Las frutas y verduras (o, mejor dicho, hortalizas, un término que engloba a todos los productos de la huerta que no son frutas) son una fuente necesaria de vitaminas, minerales y fibra, lo que las convierte en imprescindibles para una alimentación sana y equilibrada. Ahora bien, aunque sus beneficios sean indiscutibles, a la hora de comprarlas, hay que saber elegirlas.