En España, el 45% de los ríos, humedales y estuarios, y el 44% de los acuíferos están en mal estado.
Esta entidad ha presentado un informe que expone que la situación crítica de estos ecosistemas naturales se debe a la contaminación, cambios morfológicos (presas, grandes embalses) o a la extracción excesiva de caudales.
La UE ha intentado cambiar esta situación realizando notables esfuerzos para mejorar la calidad del agua aplicando un tratamiento de aguas residuales y la reducción de escorrentías de contaminantes procedentes de tierras agrícolas, pero no ha dado su fruto porque la directiva marco de agua exige a los países una recuperación ecológica integral de estos ecosistemas.