La economía colaborativa plantea dudas a los usuarios sobre a quié
La proliferación de compañías online especializadas en este tipo de reclamaciones ha contribuido a facilitar que los usuarios puedan ejercer sus derechos. Sin embargo, los hábitos de los propios usuarios a la hora de contratar unas vacaciones están cambiando y surgen nuevas dudas, sobre todo, ante la creciente popularidad de la economía colaborativa.
Mejores precios, servicios personalizados o facilidad en la contratación a través de aplicaciones móviles son algunas de sus supuestas ventajas. Pero, ¿qué ocurre con los derechos de los usuarios? ¿Tiene un particular que intercambia su casa con otro para ahorrarse el dinero del alojamiento las mismas responsabilidades que un hotel? Y, aun siendo así, ¿cómo se debe reclamar? Aunque acudir a los tribunales siempre es una opción, lo cierto es que en la mayoría de los casos no es aconsejable, ya que los costes suelen ser muy superiores a lo que se va a obtener.
Aunque el servicio se contrate, por ejemplo, a través de plataformas tan populares como Blablacar o Airbnb, "la Comisión Europea indica que no deben estar sujetas a autorizaciones y licencias y que no tienen responsabilidad por los servicios que intermedian; sólo la tendrán por los servicios que prestan de forma directa", explican desde Legálitas.