La Organización de Consumidores y Usuarios lleva años monitorizando los precios de los establecimientos más conocidos por sus rebajas de Black Friday, y comprobando que en realidad no siempre se aplican descuentos bajo esta denominación
En 2016, OCU analizó los precios de más de 1.600 productos de diverso tipo (electrónica, electrodomésticos, neumáticos…) y reveló que, aunque parece que bajan, en realidad no fue así: apenas un 13% de los productos redujeron su precio, y en la media de productos se detectó una subida de precio que rondó el 2%.
En 2017, los datos no fueron muy fueron diferentes, y la conclusión fue que, para ahorrar, no hacía falta comprar en Black Friday: de hecho, respecto al precio que tenían en el mes anterior, casi la mitad de los productos (48%) del estudio de OCU no habían variado de precio, un 41% tenían un precio superior a ese mínimo del periodo y sólo un 11% cumplían los requisitos para poder indicar un precio inferior. En general, el análisis de precios del año pasado reveló que los productos durante el Black Friday eran en torno a un 2,5% más caros que el mínimo que alcanzaron en el último mes.