La crisis del Coronavirus saca lo mejor de algunas personas y lo peor de otras. Lejos de atender a las llamadas a la tranquilidad de los organismos oficiales y seguir las pautas de comportamiento, como toserse en el interior del codo, lavarse las manos con frecuencia y no ensañarse con colectivos o personas de origen asiático como sucedió recientemente en Londres, son muchos los ciudadanos que han empezado a comportarse de forma incívica o, sencillamente, absurda.