La crisis del coronavirus ha golpeado las finanzas domésticas y dejado a decenas de miles de hogares con el agua al cuello por la caída de rentas y la lentitud en la tramitación de las ayudas públicas puestas en marcha por el Gobierno. Uno de los indicadores que refleja esta asfixia financiera es el de solicitudes de aplazamiento del pago de créditos a los bancos.