Al menos 28 trabajadores murieron electrocutados en un taller clandestino de ropa en Tánger el pasado lunes. Hace un año, 43 obreros fallecían a causa de un incendio en una fábrica de bolsos de Nueva Delhi. Cuatro años atrás, se contaban más de treinta cadáveres en otro incendio de un centro de producción textil de Bangladesh. En ese mismo país, en 2013, murieron 1.129 trabajadores tras el derrumbe de un edificio que daba cobijo a ocho talleres. La hemeroteca muestra que lo ocurrido en Marruecos no es un hecho asilado, sino una tendencia común dentro de la industria de la moda que, desde finales de los años ochenta del siglo XX, ha deslocalizado progresivamente sus fábricas en regiones del mundo donde la vulneración de los derechos humanos y la desregulación ambiental están a la orden del día.