Antes de repasar las opciones para quejarnos, lo primero de todo, aunque parezca obvio, es aclarar que para poner una reclamación de consumo, hay que ser considerado consumidor. La Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios (LGDCU) recoge como consumidor a aquella persona física que haya comprado o contratado un producto o servicio a una empresa o profesional. Nunca entre particulares, es decir, que si compras un coche de segunda mano en una web a otra persona y luego tienes algún tipo de problema con esa compra, la reclamación deberá hacerse en los tribunales de justicia, no en Consumo.