El certificado europeo covid ha pasado a ser un imprescindible salvoconducto para la vida cotidiana en muchos países europeos, siendo requisito imprescindible para entrar en los cines de Francia, para visitar un museo en Viena, para darse un baño en una piscina italiana o para alojarse en cualquier hotel de Portugal.
Ya se han expedido más de 300 millones de certificados en toda la UE (13 millones en España) y 21 países lo exigen para acceder a conciertos, espectáculos, encuentros deportivos, bodas, bares o piscinas, cada uno con su sistema y sus restricciones.
Solo un puñado de países, con Alemania y España entre ellos, no han introducido de momento ningún uso adicional para el certificado. En España, solo Galicia lo ha impuesto para el interior de la hostelería y el ocio nocturno.