El Gobierno italiano ha aprobado un decreto para exigir el "pasaporte sanitario" de coronavirus a todos los trabajadores, medida que entró en vigor el 15 de octubre y que convierte a Italia en el primer país europeo en pedir este certificado en el empleo.
El objetivo de esta medida es permitir al país afrontar el invierno en mejores condiciones de seguridad para evitar nuevos cierres por la pandemia y proteger así la reactivación de la economía.
Así, quienes no presenten el certificado o lleven una falsificación se enfrentarán a multas económicas e incluso hasta la suspensión temporal del empleo.