Desde este lunes todos los trabajadores de Italia, privados y públicos, deberán presentar obligatoriamente el Green Pass que acredite haber recibido la vacuna contra la Covid-19 o un test realizado dentro de las 48 horas previas a la incorporación a su puesto.
Para su cumplimiento, inspectores de trabajo y autoridades sanitarias controlarán que las empresas exijan el certificado y se aplicarán multas de entre 600 y 1.500 euros para el empleado que no cumpla y para el empleador oscilará entre los 400 y los 1.000 euros.
Además, para llevar a cabo el control, el gobierno ha dotado a las empresas públicas y privadas de herramientas informáticas para una verificación diaria, que puede realizarse al ingreso o durante el horario de trabajo.