Los cambios en la factura eléctrica aprobados en septiembre por el Gobierno y los elevados precios del megavatio hora en el mercado mayorista han desvirtuado en gran medida el sistema de horas valle, llano y punta que entró en vigor en junio. Aunque la facturación por tramos horarios sigue aplicándose a millones de ciudadanos, en estos momentos se ha vuelto mucho más complicado ahorrar poniendo a una hora determinada el lavavajillas o la lavadora. No solo por reducirse las diferencias entre los tramos más baratos y los más caros, sino porque a menudo resulta difícil hasta atinar con la hora más económica para encender los electrodomésticos.