Ante la necesidad cada vez mayor de que las empresas y la sociedad se comprometan para luchar de forma conjunta contra el cambio climático y la conservación de los ecosistemas, las empresas españolas se plantean un 2022 con parámetros de sostenibilidad más exigentes siguiendo los criterios medioambientales, sociales y de gobernanza (ESG, por sus siglas en inglés), con el fin de contribuir a la conservación del planeta.
Así, el reto fundamental recae sobre el cambio cultural y en los patrones de consumo, que serán los que permitan hacer frente a otros muchos desafíos como, entre ellos, la crisis climática.
Jutno con ello, resulta fundamental construir sociedades más responsables a través de la educación.