Los hechos ocurrieron en la madrugada del 14 de abril de 2019. Esta familia de Madrid perdió la vivienda que dos años antes había comprado en Montecarmelo (Fuencarral-El Pardo) por el incendio de un patinete eléctrico que la tarde anterior, el matrimonio había regalado a su hija por su octavo cumpleaños.
Aquella noche lo cargaron durante una hora para usarlo al día siguiente y se fueron a dormir. Una hora después, empezó a arder.
La madre, que estaba despierta, escuchó unas pequeñas explosiones, y al llegar a la habitación donde estaba, se lo encontró ardiendo, «como consecuencia de la combustión de las baterías del patín», informa a Confilegal su marido, J. Plaza.
«Salían llamas del patinete y el humo recorría todas las estancias, no se podía respirar. Agarramos a nuestros niños -un niño de 5 y una niña de 8- y nos refugiamos en la terraza», explica.
Desde allí, llamaron al 112, y rápidamente se personaron dos policías nacionales. Instantes después, llegaron los Bomberos y los sanitarios del Samur-Protección Civil, que rescataron a los cuatro miembros de la familia y a los agentes, y los atendieron por inhalación de humo, siendo trasladada la familia al hospital La Paz y los agentes al hospital Vithas Nuestra Señora de América.
ANTES DE PRESENTAR LA DEMANDA INTENTARON SOLUCIONARLO EXTRAJUDICIALMENTE
Tres meses después del suceso, pusieron el caso en manos del bufete Cremades & Calvo Sotelo y emprendieron una batalla judicial contra Amazon, vendedor del producto, y Quatrotec Electrónica, el fabricante, «no sin antes intentar solucionarlo extrajudicialmente».
Cuando ocurrieron los hechos, el matrimonio se puso en contacto con el fabricante y con el vendedor y les pidió que «retirasen del mercado el producto, un Smartgyro X2». También les reclamaron «los daños que el seguro de la vivienda no había cubierto del ámbito material y los perjuicios causados».
«Pero para nuestra sorpresa, se desentendieron completamente del caso, y ni retiraron el producto ni estimaron ninguna de nuestras reclamaciones», denuncia J. Plaza indignado, ya que la familia quedó «sin nada, con lo puesto, y totalmente desamparada».