La inflación aflojó el pasado agosto menos de los esperado. Finalmente el Indicador de Precios al Consumo (IPC) cerró el octavo mes con una subida del 10,5%. Es una décima más de lo que el propio Instituto Nacional de Estadística (INE), que ha dado este martes el dato definitivo, avanzó dos semanas atrás. La electricidad y los alimentos, cuya carestía alcanza el nivel más elevado en casi tres décadas, tiran de los precios hacia arriba. En la inflación subyacente (la que elimina productos energéticos y alimentos frescos por considerarse demasiado volátiles) sí se cumplió con el dato adelantado, situándose en el 6,4%.