No sólo es una percepción en los mercados, por lo que comentan clientes y pescaderos. Los datos del Ministerio de Agricultura lo avalan: estamos consumiendo menos pescado. En concreto, sus ventas han caído un 14,5% en el último año, según el último Panel de consumo alimentario correspondiente al mes de julio.
Su consumo desciende a mayor ritmo de lo que aumenta su precio. Si consultamos el último dato del IPC desagregado, el precio del pescado fresco y congelado había subido en agosto un 9,7% con respecto al mismo mes del año anterior.