Si los consumidores españoles dedicaran una parte de su tiempo a revisar sus compras y gastos en el último mes seguro que encontrarían algunos cargos en sus tarjetas de crédito de los que podrían haber prescindido perfectamente.
Esta situación podría quizá pasar más desapercibida en una coyuntura económica favorable, pero en el contexto actual, donde la subida de precios está condicionando cada vez más nuestras compras, no resulta baladí ser más exhaustivo con nuestros gastos más superfluos e innecesarios.