El ahorro adicional que los españoles preservaron en 2020 y 2021 por el efecto de la pandemia en el consumo se está agotando. En 2022, las familias tuvieron que tirar de ese remanente para poder mantener el nivel de consumo y afrontar una subida de precios sin precedentes -la inflación cerró el año con un incremento promedio del 8,4%-, con lo que la tasa de ahorro cayó a la mitad de 2021 y se situó por debajo del promedio histórico.