Uno de los principales motivos de que tiremos tanta cantidad de comida es por la fecha de caducidad. La mayoría de alimentos se deterioran con el paso del tiempo, pierden sabor, color, olor, se endurecen y por ello, desde las empresas fabricantes fijan un día tope de consumo. Esto, en muchas ocasiones, puede llegar a suponer un peligro para los consumidores porque ingerirlo cuando ya se ha pasado de fecha puede generar intoxicaciones alimentarias. Sin embargo, lo cierto es que existen algunos productos que mientras que no estén abiertos, se pueden consumir días después.
Es importante saber que los alimentos muy perecederos y con riesgo microbiológico, como es el caso de carnes y pescados frescos, deben cumplir siempre con la fecha anterior a la estimada. El riesgo puede presentarse incluso antes si los alimentos no se han conservado a temperaturas adecuadas.