El aceite de oliva, también conocido como oro líquido, se ha situado en los últimos a un precio desorbitado fundamentalmente por el aumento de los costes de producción y la sequía.
Y es que prácticamente en un año, su precio por litro ha pasado de rondar los cinco euros a superar los ocho. Muchos ciudadanos no se explican cómo un país líder en producción mundial, ¡y que además no tiene que hacer frente a los costes de transporte y distribución, no puede permitirse bajar los precios para sus consumidores.