Quién no ha estado entrando en el trabajo, a punto de quedarse dormido, cocinando o en el baño, cuando justo ha escuchado el tono de llamada de su teléfono móvil y ha tenido que cogerlo. Sin embargo, el resultado siempre ha sido el mismo: una empresa queriendo que contrates alguno de sus servicios. Aunque pueda parecer mentira, esta situación que se ha convertido en algo casi cotidiano, está prohibida.